5 básicos del autocuidado:

evitar el burnout y seguir creando impacto

Tú lo sabes, yo lo sé... todos los sabemos. Pero necesitamos que nos lo recuerden de vez en cuando. Así que aquí van: los básicos del autocuidado.

Nuestra pasión por la causa por la que luchamos no nos exime de “desgastarnos” como trabajadores si no nos autoregulamos.

Como ya hemos hablado, el primer paso para evitar el síndrome de burnout (o del trabajador quemado o agotado) es saber qué es. Puedes hacer el test para saber en qué nivel de burnout estás.

Pero esto no es más que el primer paso.

Evitar caer en el síndrome de burnout es un proceso continuo y constante. Como dice la autora Beth Kanter del libro “The Happy Healthy Nonprofit: Impact without Burnout” (La organización sin ánimo de lucro sana y feliz: impacto sin burnout), el antídoto contra el burnout es el autocuidado.

¿Qué es el autocuidado?

Antes de meternos en la definición, tengo que insistir en que el autocuidado es una inversión de impacto. Si quieres crear impacto, necesitas invertir en tu autocuidado.

Porque si nosotros no estamos bien, difícilmente podremos hacer bien nuestro trabajo, relacionarnos bien con nuestro equipo, o servir correctamente nuestra causa.

“El autocuidado es cualquier hábito que te revitalice que apliques de manera consistente en tu trabajo y en tu vida para que puedas desarrollar tu resiliencia.” -Beth Kanter

En su libro, Kanter habla de de Las Cinco Esferas de una Vida Sana:

  • Nuestra relación con nosotros mismos (cuánto nos conocemos, cómo nos hablamos y nos tratamos a nosotros mismos);

  • Nuestra relación con otras personas (hay personas tóxicas y “personas vitamina”, como las llama la psiquiatra Marian Rojas Estapé);

  • Nuestra relación con nuestro ambiente (dónde trabajamos, dónde vivimos, dónde pasamos tiempo);

  • Nuestra relación con el trabajo, el dinero y nuestras carreras (nuestra definición del éxito, las creencias que tenemos sobre estos temas);

  • Nuestra relación con la tecnología (cómo la usamos o la abusamos)

Prestar atención a cada una de estas esferas e identificar qué elementos o situaciones nos drenan energía y cuáles nos recargan es fundamental para poder desarrollar hábitos saludables de autocuidado.

Autocuidado 1.0: los básicos

Para ayudarnos a desarrollar nuestro plan de autocuidado, Kanter nos comparte unos hábitos básicos.

Si bien, como hemos mencionado en publicaciones pasadas, el bienestar es personal, existen algunos hábitos que, por lo general, nos aportan bienestar a todos los seres humanos.

Dormir

Dormir poco tiene graves consecuencias sobre la salud, altera las funciones del organismo, y reduce la esperanza de vida, la consolidación de memoria o el estado físico de las personas.

“[Las personas que no duermen lo suficiente] pueden desarrollar ansiedad y depresión. Del mismo modo, repercute también en el rendimiento” explica Juan Pareja Grande, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid.

Lo ideal, según los expertos, es que una persona adulta duerma entre 7 y 9 horas cada noche. Para ti pueden ser más o menos. Como decimos, el bienestar es personal.

Lo importante es detectar cuánto tiempo necesitan nuestro cuerpo y nuestro mente para recuperarse. Y sabiendo eso, poder construir una rutina de día para lograr dormir las horas necesarias.

Moverse

“Sentarse es el nuevo fumar” dice Kanter.

Lo cierto es que el cuerpo humano no está hecho para estar sentado 6-10 horas al día. Lo hemos escuchado mil veces: el sedentarismo tiene severas consecuencias en nuestra salud (ver artículo en “De Interés” más abajo).

Sencillos hábitos como levantarnos varias veces a lo largo del día, dar cortos paseos, estirar, practicar algún deporte, aunque sea de bajo impacto, tendrán efectos notables en nosotros física y mentalmente.

(Por cierto, cuando te muevas, no te lleves el teléfono... Disfruta de desconectar un poco.)

Desconectar

La tecnología es una gran herramienta de trabajo y comunicación. El problema es cuando no sabemos desconectar. Miramos nuestro teléfono, el correo o las redes sociales de manera compulsiva y automática. Hemos desarrollado una adicción.

El estar constantemente conectados no nos permite concentrarnos, ni relajarnos; nos evade del presente y desconecta de las personas que tenemos alrededor.

Esta adicción a la tecnología incluso altera nuestro cerebro y con él, nuestra capacidad de atención y de resolución de conflictos, como explica la psicóloga Maria Rojas Estapé. Sin hablar de los daños a la vista, cuello, manos y otras partes de nuestro cuerpo que supone estar todo el día mirando a una pantalla y tecleando.

Tiempo de silencio

En el entorno laboral sufrimos de algo que Kanter llama “saturación de colaboración”.

Nos pasamos el día de una reunión a otra, leyendo y respondiendo mil quinientos emails... Llenamos nuestra jornada laboral con trabajo con otras personas, y no tenemos tiempo para el trabajo que tenemos que hacer solos. Lo que hace que nos lo llevamos a casa, nos quedamos hasta tarde terminándolo o no logremos terminar y aumente nuestra lista de tareas y nuestro estrés.

Cuando planees tu semana, incluye tiempo de silencio.

Tiempo para el trabajo que tienes que hacer por tu cuenta, tiempo para comer con tranquilidad, tiempo para pensar, tiempo para dar un paseo o meditar. En definitiva, tiempo a solas para ti.

Ese tiempo también ES PARTE de tu trabajo. Y de tu bienestar.

Vacacionar (de verdad)

Las necesidades de las personas o causas a las que servimos no se van de vacaciones... por ende, muchos de nosotros sentimos culpa o incapacidad de irnos de vacaciones. O si lo hacemos, nos llevamos el trabajo con nosotros. Respondemos correos, nos llevamos reportes que leer/escribir, recibimos llamadas “urgentes-no-tan-urgentes”...

Si no te vas de vacaciones, de verdad yéndote de vacaciones, preparando a tu equipo antes de irte, delegando tareas, desconectando, relajándote y recargando energía, no harás bien tu trabajo. Te vas a terminar quemando.

No lo digo yo, lo dicen los expertos (ver artículo más abajo).

-

Dormir lo suficiente, moverse cada día, desconectar de la tecnología, agendar tiempo de silencio, e irte (de verdad) de vacaciones es autocuidado.

Estos cinco básicos hacen la diferencia en nuestro desempeño, nuestro bienestar mental y físico, en nuestras relaciones interpersonales, y (adivina) en el impacto que buscamos crear.

(Más abajo, en “De Interés”, tienes enlaces a referencias para cada uno de estos básicos.)

Acción

  • Vuelve a mirar a los 5 hábitos presentados.

  • Escoge UNO con el que te comprometes a trabajar durante la próxima semana, mes, año.

  • Y mételo en tu agenda.

  • Estamos escogiendo uno para que sea más fácil de incorporar de manera consciente en tu día a día. Elígelo y sé consciente de él durante este mes.

Frase

“Grandes objetivos tienen que tener grandes cuidados” - Olatz Huerta de Semillas con Propósito