¿Cómo liderar una buena discusión?

El bienestar de nuestro equipo y la creatividad e innovación de nuestra organización dependen de tener un ambiente seguro y sano de discusión e intercambio de ideas.

¿Quieres saber cómo hacerlo?

Robert Sutton en su libro “Good Boss, Bad Boss” habla sobre 11 puntos sobre cómo liderar una buena discusión (“How to Lead a Good Fight”).

11 puntos sobre cómo liderar una buena discusión:

  1. No empieces la discusión hasta que todo el mundo entienda el reto o el problema en cuestión.

  2. No argumentes ni pelees en la fase de generación de ideas - haz que sea un espacio seguro para lanzar cualquier idea loca o controversial. Una vez tengas varias ideas, invita al equipo a que las “desmigaje” con argumentos.

  3. El “ataque”/la crítica es hacia las ideas, no hacia las personas. Si el ambiente empieza a ponerse feo e irrespetuoso, haz una pausa y pídeles que paren de lanzar veneno. Especial atención con los graciosos que ocultan cosas hirientes en forma de bromas o puyas.

  4. Promueve que todo el mundo argumente. Con diplomacia, pasa la palabra de aquellos que hablan mucho a aquellos que están en silencio.

  5. No te quedes solo en las palabras que se dicen, sino también en cómo se dicen (comunicación no verbal). ¿Están sonriendo? ¿Están escuchando? ¿Están poniendo los ojos en blanco? Demuestra un comportamiento constructivo de comunicación no verbal y guía a aquellas personas que están transmitiendo expresiones negativas.

  6. Presta especial atención a invitar a personas que son tímidas, nuevas o en que se sienten en situación de poco poder para que expresen su opinión sin miedo - y defiéndeles de manera contundente ante ataques personales.

  7. Reconoce las peculiaridades de cada miembro del equipo. Algunos tendrán la piel gruesa y nada les importa, pero otros pueden sentirse atacados muy rápidamente

  8. Enseña a la gente a desarrollar una “piel gruesa” al enseñarles a aceptar críticas (constructivas) y cómo hacer críticas. Enséñalo a través de tus propias acciones.

  9. Una vez que la discusión se ha acabado, asegúrate de que el conflicto y la crítica paran. Es el momento de desarrollar e implementar el concepto de “ideas acordadas”. No se permiten comentarios del tipo “mi gran idea no fue votada” o “no estoy de acuerdo con la idea consensuada”. Ya no hay “mi idea” o “tu idea”, sino “nuestra idea-acordada”.

  10. Después de la discusión, asegúrate de tranquilizar a quienes se hayan sentido personalmente atacados o cuyas ideas no fueron seleccionadas. Da un toque de atención y guía a aquellos que hayan hecho ataques personales para que no vuelva a repetirse.

  11. A pesar de que actúes como mentor(a) y promuevas ciertas habilidades, puede que haya gente que se ponga muy desagradable o que sea hipersensible a las críticas. Puede que debas excluirles de futuros debates para no generar conflicto.


¿Qué te parecen estas recomendaciones y dinámicas? ¿Se te ha venido alguna situación particular a la mente? Cuéntanos.