El autocuidado es una inversión de impacto


Un estudio realizado por The Wellbeing Project revela datos preocupantes para los denominados “agentes de cambio”1.

Se encontró que, en el sector social, el síndrome de burnout2 y la depresión están en aumento. A la vez, tan solo el 25% de los encuestados decía hacer algo por su bienestar.

¿Por qué prestamos tan poca atención a cuidar de nosotros mismos?

La respuesta que deduzco, de manera general, es nuestra creencia de que el autocuidado es un lujo o un capricho. Y si es un capricho, entonces creemos uno o ambos de los siguientes mitos:

  1. el autocuidado es egoísta

  2. el autocuidado no impacta en el ámbito profesional

Veamos estos mitos en detalle:

Mito 1/ El autocuidado es egoísta

Al trabajar para ayudar a los demás, vemos a diario situaciones injustas, personas con derechos vulnerados y necesidades básicas no cubiertas, enfermedades, traumas y calamidades inimaginables. Esto puede hacer que reneguemos de nuestras propias necesidades personales.

Porque "comparado con la situación de estas personas, yo estoy bien. ¿Cómo voy a dedicarme tiempo a mí?"

¿No?

Error.

Es esencial que seamos conscientes y reconozcamos nuestros privilegios y situaciones de poder, para poder usarlos para ayudar a los demás (importante esta segunda parte). Pero cuidado con caer en un sentimiento de culpa o vergüenza que nos haga renegar de nuestras necesidades.

Que tengamos mejores circunstancias, comparativamente, a otras personas, no hace que nuestras necesidades y emociones tengan menos validez. Y tampoco significa que no tengamos que prestarle atención a nuestro bienestar y cuidar de nosotros mismos.

Al contrario.

La psicóloga y profesora de la Universidad de Yale, Laurie Santos, explica que nuestra felicidad está directamente correlacionada con el impacto que tenemos en la vida de los demás.

Si eres feliz y "te sientes agradecido y resiliente, vas a centrarte más en los demás, y vas a tener la capacidad y los medios para no sentirte abrumado y centrarte en los problemas del mundo y en cómo solucionarlos.

Por eso, los estudios sobre la felicidad indican que el preocuparte por tu propia felicidad no significa que vayas a ignorar las cosas malas que ocurren en el mundo, sino que ayuda a ser fuertes para resolver esos problemas," comenta la Dra. Santos.

Si nosotros no estamos bien, no podemos dar lo mejor de nosotros mismos para servir a los demás y contribuir a solventar problemas mundiales.

Mito 2/ El autocuidado no impacta en el ámbito profesional

Ed Batista, coach de altos ejecutivos en Silicone Valley, es tajante sobre este tema. El autocuidado, explica, no es un capricho sino una inversión. Una inversión, por supuesto, para nosotros mismos, pero también para nuestro equipo y nuestra organización (y sus resultados de impacto).

Por ende, si queremos ser buenos profesionales y mejores líderes, “cuidarnos a nosotros mismos no es opcional”.

Tan solo hay que mirar a algunas de las consecuencias demostradas de no cuidarnos para entender que nuestro bienestar personal sí tiene un impacto directo en nuestro ámbito profesional:

  • Dificultad en concentrarnos en nuestras tareas y en evitar distracciones;

  • Menor capacidad de gestionar nuestro estrés y mayor probabilidad de reaccionar negativamente ante malas noticias o conversaciones difíciles;

  • Disminución de nuestra habilidad de sentir y manejar nuestras emociones, expresando enfado o miedo más rápidamente;

  • Menor capacitad de regularnos físicamente (nuestro lenguaje corporal, expresiones fáciles, tono de voz...) perjudicando a nuestra capacidad de influir y liderar;

  • Desarrollar estrés crónico, el síndrome de burnout o incluso, una depresión, lo que puede llevar a una mala toma de decisiones o incluso a renunciar de nuestro rol.

Como líderes de equipos, proyectos u organizaciones que crean impacto social, si queremos dar lo mejor de nosotros mismos, debemos de cuidar de nuestro bienestar.

Debemos entender que nuestro bienestar trasciende a nuestra propia persona e influye en nuestro entorno, equipo, familia y comunidad, y en el resultado de nuestras acciones. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad, para poder seguir cultivando impactos positivos, que cuidemos de nuestro bienestar.

Y cuidado: el bienestar no estar contento todo el tiempo, sin estrés ni emociones “negativas”. Pero sí, proteger, de manera general, nuestra salud mental, física y emocional.

Lo creas o no, practicar el autocuidado y cultivar nuestro bienestar personal es una habilidad que se aprende. En la próxima newsletter, veremos más a fondo cómo ir desarrollándola.

Hasta entonces, te dejo un sencillo pero impactante ejercicio.

Acción

Empieza a ser consciente de tu estado de ánimo.

El cuerpo nos habla y tenemos que aprender a escucharle. Ya sean los primeros indicios de cansancio, de enfado, de estrés... detectémoslos antes de que se conviertan en una emoción fuerte. ¿Qué lo ha provocado? ¿Dónde lo siento en mi cuerpo?

De interés

Bienestar y malestar ¿Es igual a salud y enfermedad? | Carlos Barclay | TEDxBariloche

Qué significa” estar saludable”. La OMS lo define como el completo estado de bienestar, físico, psíquico y social y no solamente como la ausencia de la enfermedad. En general, nos conformamos con la segunda parte de la definición. El Doctor Carlos Barclay, en su charla, se enfoca en el completo estado de bienestar.

Autocuidado, tiempo innegociable de bienestar

El autocuidado es reconocer que cada persona es responsable de su propio bienestar, y que, dicho bienestar, también se extiende a la familia y la comunidad. Luego de reconocerlo, sigue el tomar acciones y medidas para responder a las necesidades que protegen la salud mental, física y emocional. Esas acciones posteriormente se convierten en hábitos, y por supuesto, el objetivo es que sean hábitos saludables.


Reflexión

"Nuestra responsabilidad ahora mismo es centrarnos en lo que hacemos mejor: ser personas creativas y generosas, intrépidas en liderar organizaciones que resuelven problemas y sirven positivamente a la gente"

- Allison Fine