La habilidad básica para lograr un cambio social

(que no sólo sirve en pandemia)

Quienes trabajamos en impacto social, sabemos que, sin resiliencia, no podemos sobrellevar los duros y retadores obstáculos del largo camino hacia crear un cambio.

Ha sido la palabra mágica en esta era pandémica: resiliencia.

Pero la resiliencia no es necesaria sólo en pandemia.

Como profesionales de impacto social, vivimos una profesión que nos enfrenta constantemente a crisis y obstáculos. La resiliencia no es una opción.

Para crear el cambio que buscamos debemos de entender y cultivar no sólo nuestra propia resiliencia sino la de nuestros equipos de trabajo y redes de impacto.

La resiliencia

Los psicólogos definen la resiliencia como la capacidad para adaptarse y reaccionar ante la adversidad, estrés, trauma, tragedia y amenazas. La resiliencia se puede desarrollar, aprendiendo habilidades, conductas, pensamientos y acciones.1

De manera general, las personas resilientes tienen mayor éxito en la vida, a pesar de no vivir circunstancias más favorables que otras personas.

Suelen destacarse por sus altos niveles de inteligencia emocional.

Las personas resilientes se enfocan en las soluciones, no en los problemas. Piden ayuda cuando la necesitan, se rodean de gente a pesar de ser autónomas, agradecen a los demás, son flexibles (se adaptan a los cambios), tienen sentido del humor y muestran empatía.2

Las personas resilientes se sobreponen a las adversidades, viéndolas como momentos difíciles de los que aprender y crecer para lograr su máximo potencial.

Equipos de impacto resilientes

La resiliencia de un equipo no es la suma de la resiliencia de sus individuos.

Un equipo que tiene la habilidad de adaptarse ante condiciones adversas es aquel que tiene establecidas normas de comportamiento sanas y buenas relaciones de trabajo dentro del equipo.

Se identifican 4 cualidades clave en los equipos resilientes: la sinceridad en sus interacciones; la recursividad mediante sistemas y estructuras; la empatía y compasión entre sí; la humildad de pedir ayuda y colaboración.

Algunos de los beneficios de los equipos resilientes son3:

Anticiparse a las amenazas más rápidamente;

Resistir mejor el impacto dando una respuesta más ágil frente al shock inicial;

Recuperarse velozmente tras un impacto, de forma fluida y efectiva;

Estar preparados a manejarse dentro del nuevo ambiente.

Un equipo que tiene la capacidad de aprender y crecer del cambio en condiciones normales, podrá sobrellevar situaciones extremas y niveles de presión y adversidad.

La resiliencia es un deporte de equipo

La energía del equipo determina el desempeño del equipo. Por eso hay que buscar formas de potencial la resiliencia del equipo.

Y la única manera de hacerlo es en equipo.

Como líderes, somos responsables de vigilar y fomentar la resiliencia en nuestros equipos. Pero, al final, la responsabilidad de mantener la resiliencia tiene que ver con cada miembro del equipo.

Todos deben de preocuparse y apoyarse entre sí.

Identificando puntos débiles y necesidades de cada miembro, podemos poner en marcha estrategias que ayuden a cultivar confianza, transparencia, autoconocimiento y de apoyo mutuo entre miembro del equipo.

Los equipos deben de entenderse como organismos vivos, cuya resiliencia es crítica para la salud integral de toda organización - Keith Ferrazzi

Al promover la resiliencia en nuestros equipos, nos “elevamos” los unos a los otros, emocional y mentalmente, haciendo que el equipo entero sea mejor y con él, su desempeño e impacto.


El coimpacta-ndo de la próxima semana, traerá varias ideas para fomentar esta “co-elevación” y crear equipos de impacto resilientes.


Si aún no te has suscrito a coimpactan-do, puedes hacerlo aquí.

Acción

Mide tus niveles de resiliencia con este test básico.

Frase

“La mayor gloria no está en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.” -Nelson Mandela