Más allá de las buenas intenciones:

3 compromisos cuando trabajamos en impacto social

Si sólo tenemos buenas intenciones, nuestro impacto puede incluso llegar a ser negativo. Para crear impacto positivo, nos tenemos que comprometer a "no hacer daño".

Tener buenas intenciones no es suficiente.

Querer hacer del mundo un lugar mejor es algo noble. Tener buenas intenciones es admirable. Pero no es suficiente.

Como muchos de los que trabajamos en impacto social hemos visto y escuchado, se han hecho cosas mal y dañinas en nombre de las “buenas intenciones”.

Crear impacto social requiere de un compromiso fundamental.

“Primero, no hacer daño”

El Juramento Hipocrático al que se comprometen los médicos cuando se registran para ejercer la medicina está liderado por “Primero, no hacer daño” (primum non nocere).

Como profesionales del impacto social, deberíamos comprometernos a lo mismo: lo primero es no hacer daño.

Esto implica otros compromisos.

1. El compromiso de ser humildes

No hacer daño comienza con reconocer que no somos el salvador de nadie ni tenemos todas las respuestas.

“Si has venido a ayudarme, estás perdiendo el tiempo. Pero si has venido porque tu liberación está ligada a la mía, entonces trabajemos juntos”. - Lila Watson, artista visual, activista y académica

2. El compromiso de saber más

Es imposible ser perfecto.

Lo que sí es posible es continuar retándonos, aprendiendo y creciendo constantemente para mejorar y continuar subiendo nuestros estándares.

“Hazlo mejor que puedas hasta que sepas más. Entonces, cuando sepas más, hazlo mejor” - Dra. Maya Angelou, escritora, poeta, cantante y activista

3. El compromiso de desafiarnos

A veces, no hacer daño requiere mirar hacia adentro y cuestionar nuestras propias creencias establecidas.

“El hecho de que [el veneno del racismo] programado haya sido inyectado en nosotros puede no ser culpa nuestra, pero sacarlo es absolutamente nuestra responsabilidad”. - Glennon Doyle, autora y activista

(Reemplazar lo que está entre “[…]” con cualquier estereotipo o creencia establecida que tengamos para desafiarla y permitirnos ver desde otra perspectiva.)

Nuestras responsabilidades como profesionales de impacto social

“Primero, no hacer daño” y los compromisos que ello incluye, conllevan una serie de responsabilidades que tenemos como profesionales.

La responsabilidad que tenemos de:

  • escuchar y dar voz a quienes no tienen voz;

  • pedir ayuda y colaborar con otros profesionales experimentados, conocedores y responsables;

  • abordar no sólo los efectos, sino también las raíces de los problemas que estamos tratando de resolver;

  • ver y tratar a los demás como iguales, integrando la filosofía “ubuntu”: “yo soy porque nosotros somos”;

  • desarrollar nuestra autoconciencia, reconocer y trabajar en nuestros sesgos, nuestros defectos y la huella de nuestras acciones;

  • ser coherentes con lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos;

  • dejar nuestro ego en la puerta;

  • aceptar cuándo necesitamos pausar, reflexionar, recuperar o redirigir;

  • cuidar de nosotros mismos, cultivando nuestro bienestar para poder dar la mejor versión de nosotros a nuestra causa;

  • retarnos para ser mejores personas y profesionales, aprendiendo y evolucionando intencionalmente en todos los aspectos de nuestras vidas.

Tener buenas intenciones no es suficiente.

Crear impacto social trae consigo una serie de responsabilidades y acciones que empiezan conmigo.

Primero, no hagas daño. Luego, cambia el mundo.

En línea con esto, te recomiendo leer esta publicación sobre la inteligencia emocional en el sector social.