Cómo sobrevivir a la pandemia del "no tengo tiempo"

El COVID no es la única pandemia que estamos viviendo. La necesidad de aprovechar nuestro tiempo nos está perjudicando personal y profesionalmente.

Qué típico es que te digan o digas “No paro. / No puedo, estoy súper ocupad@. / No me da la vida para todo lo que tengo que hacer. / No tengo tiempo.

La pandemia del “no tengo tiempo”.

Los psiquiatras ya le han puesto nombre un poco más formal: cronopatía, la obsesión por aprovechar el tiempo.

Esa necesidad de ser productivos cada instante de nuestro día y que, al final, nos hace nunca tener tiempo para nada.

La era del estar ocupad@

Vivimos en un momento donde la aspiración máxima del ser humano es la productividad y la eficiencia […] es la mercantilización del tiempo. Marian Rojas Estapé, psiquiatra

La cultura del estar ocupado, de la productividad y de la inmediatez.

Nuestra sociedad exige y premia el que estemos todo el tiempo ocupados. Porque, claro, debemos de ser productivos en todo momento.

“Ni se te ocurra parar, ¡no vaya a ser que pierdas el tiempo!”

Entre los profesionales de impacto social, esta exigencia se ve reforzada debido al sentido de urgencia de cambiar las actuales situaciones sociales. Existe una constante presión de siempre hacer más (con menos). Al ser, por lo general, un trabajo bastante vocacional, se espera que demos el 200% en todo momento, sin límites ni reparos.

Los más exigentes con nosotros, somos nosotros mismos. La culpa, la inseguridad, la frustración, el peso de la responsabilidad... nos impiden permitirnos parar.

El estado frenético y de agotamiento que causa el estar demasiado ocupados, nos lleva a un aumento de estrés y frustración, a tener peores habilidades de comunicación, a dormir peor y hasta a experimentar depresión y el síndrome de burnout.

Estos efectos se están volviendo crónicos y gravemente perjudiciales, para nuestra salud física y mental, y para la calidad del trabajo que hacemos.

Cómo sobrevivir a esta enfermedad

(Re)aprender a pausar

“La vida no es plena y gratificante si no hay paz y quietud en algunos instantes.” - Marian Rojas Estapé, psiquiatra

Y digo “(re)aprender” porque hemos llegado a un punto donde hay gente que no sabe(mos) parar. Les/nos genera “ansiedad, sentimientos de culpa, vacío y tristeza”, como explica Rojas Estapé .

Al pausar, nos permitimos observar realmente nuestro alrededor y disfrutarlo. Por ejemplo, cuando te das una ducha, ¿estás en la ducha? Es decir, ¿estás pensando en todo lo que tienes que hacer en cuanto salgas, o estás presente y agradecido de la ducha calentita (o fresquita) que te estás dando? Pausar es estar presentes.

Al pausar, también descansamos. Si no descansamos, “surgen problemas de memoria y aprendizaje, fallos de atención y […] nos convierte en seres susceptibles e irritables que no pueden responder de forma adecuada.” - Rojas Estapé

Retomar el control

En el estado frenético en el que vivimos, no estamos en control.

Estamos constantemente reaccionando a estímulos externos: a notificaciones del móvil, a correos, a personas que nos piden reunirnos, a planes a los que no decimos que no, al siguiente capítulo de la serie que se pone automáticamente…

Al pausar, retomamos un poco de control sobre nuestra vida y podemos empezar a tomar decisiones conscientes e intencionales sobre lo que sí o no queremos hacer.

Diferenciar lo importante y de lo qué no

La enfermedad del “no tengo tiempo” hace que perdamos la perspectiva de qué es importante y qué no para lograr mi meta.

Pregúntate si tus acciones están alineadas con tus prioridades y metas personales y profesionales, y con el tipo de persona que quieres ser.

“No eres quien piensas que eres. Eres lo que estás haciendo.” - Dan Koe

Recargar menos nuestros días

Por lo general, sobreestimamos lo que podemos lograr en un día.

Las largas e imposibles listas de tareas diarias que nos autoimponemos sólo nos llevan a la frustración, a la angustia, al estrés y al fracaso.

Ponte menos cosas cada día, para así poder lograrlo. (Y así tendrás más tiempo para tus tan necesarias pausas y sus beneficios.)

Practicar lo que predicas

Nosotros somos parte de esa sociedad que exige este ritmo frenético.

Si realmente queremos convivir con equipos, comunidades, organizaciones o sociedades que sepan parar, tenemos que hacerlo primero nosotros.

Nuestras acciones con nosotros mismos y con nuestros equipos se convierten en norma en nuestros círculos.


Acción: Abúrrete un poco

Un amigo me sugirió este ejercicio hace un par de meses y al principio no entendía por qué… hasta que lo hice.

5 minutos al día. No escribas, no hables con nadie, no mires al móvil, no escuches música... solo siéntante en el sofá, en un parque, en cualquier sitio; con los ojos abiertos, observando el exterior, o con cerrados, como más cómod@ te sientas.

No te pongas una alarma, pero sí ponte un cronómetro. Cuando no puedas más y ya te pongas a hacer algo, mira cuánto tiempo ha pasado desde que estás sin hacer nada. Te sorprenderás... del POCO tiempo que aguantas sin hacer nada.

No nos sabemos aburrir. Y del aburrimiento, salen grandes ideas, pensamientos, descubrimientos... (ver enlace en “De interés”).

¡Cuéntame cómo te va!

De interés

La verdadera razón por la que nunca tienes tiempo para lo que quieres: Está medido: Trabajamos mucho menos que nuestros abuelos. Sin embargo, ese “no tengo tiempo para“ es la expresión que con más frecuencia sale de nuestra boca.

Por qué es necesario el aburrimiento: Solemos ver el aburrimiento como algo negativo. Sin embargo, el aburrimiento puede influir sobremanera en la creatividad, animándonos a ser más productivos.

A veces hay que parar para poder seguir: La historia de Gema: este video, a pesar de ser un anuncio, me ha parecido que muestra muy bien el mensaje de hoy.

Taller online de gestión del tiempo con Marisa López: si aún no te has apuntado, hazlo. Lo que aprendamos nos ayudará a trabajar lo que se habla en este newsletter.