La productividad que verdaderamente crea impacto

Estar todo el tiempo ocupados no nos lleva a crear más impacto social. ¡Al revés! Pero estas 3 claves te llevarán a una productividad de impacto.


La publicación pasada hablábamos sobre la “enfermedad del no tengo tiempo” y cómo nos afectaba negativamente.

Y tal vez pienses: “bueno, puede afectarnos negativamente. Pero estamos siendo productivos, y ¡eso es lo importante!”

Pues resulta, que toda esta idea de que “cuanto más ocupados estamos, más productivos somos y antes llegaremos a nuestra meta” es falsa.

Sí. Te cuento…

Menos es más

Estudios realizados alrededor del mundo y en diferentes sectores demuestran que trabajar más horas no lleva a más (o mejores) resultados.

Los estudios lo indican: si queremos ser más productivos, debemos de hacer MENOS.

  • Al hacer menos cosas, escogemos mejor y hacemos lo realmente importante;

  • Estamos más presentes (menos distraídos) en lo que hacemos, por lo que lo hacemos mejor y más rápido;

  • Tenemos más tiempo para desconectar, descansar y reponer fuerzas;

  • Tenemos mejor salud física y mental para seguir haciendo lo más importante y de la manera más productiva.

Como persona visual que soy, aquí va un intento de expresar lo que he llamado el “círculo virtuoso del menos es más” (🤓):

Evitar la sobrecarga de trabajo (profesional Y personal), reduce los niveles de estrés y ansiedad, mejorando nuestra salud física y mental. Además, aumenta nuestra satisfacción en el trabajo, reduciendo el síndrome de burnout (y la rotación de personal) y aumenta la productividad, haciendo que hagamos más en menos tiempo.

Una vida balanceada nos hace más productivos, más creativos y más felices.

Perseverancia antes que inmediatez

El estar siempre ocupados es sinónimo de “urgencia” y de “prisa”.

Nuestros objetivos de cambio social son de naturaleza largo-placista y por ende, requieren de esa misma visión.

Sí, queremos ayudar a mejorar la vida de personas cuanto antes. Y sí, hay veces que hay que actuar con urgencia.

Pero, no puede ser la forma en la que trabajemos siempre. Sólo nos saturaremos al punto de quemarnos, logrando poco o nada antes de que digamos “no puedo más”. De hecho, estudios muestran el alto nivel de rotación en los puestos de impacto social por esto mismo.

Necesitamos trabajar de manera equilibrada para que nuestra perseverancia vaya moviendo la balanza en el sentido correcto, haciendo que logremos ese buscado cambio a la larga.

Para ayudar más, ve despacio

Si lo anterior no te ha convencido, esto debería hacerlo.

El estar ocupados todo el tiempo hace que olvidemos nuestro propósito.

La prisa, el agotamiento, la saturación y todos los sentimientos que conllevan estar todo el día ocupado hace que perdamos el enfoque de nuestro trabajo y que lleguemos, incluso, a “deshumanizarnos” un poco.

Así lo demostró el Experimento del Buen Samaritano realizado en la Universidad de Princeton. Tras hacer el experimento con varios seminaristas religiosos, el estudio reveló que aquellos a que iban más apurados ayudaron en menor porcentaje a personas en necesidad de auxilio que aquellos que iban más pausados. No sólo eso, sino que los que iban apurados ni siquiera notaron la presencia de la persona en necesidad de ayuda.

Reconfirmado por múltiples estudios y psicólogos: cuando vamos con prisa (y el estrés que conlleva), tenemos menos empatía y peores habilidades interpersonales. Nos centramos más en nosotros que en los demás.

Los propios investigadores del Buen Samaritano utilizan una frase muy ilustrativa:

“La ética se convierte en un lujo cuando el ritmo cotidiano de nuestras vidas aumenta.”

Por mucho que pensemos que estamos siendo súper productivos al “hacer, hacer, hacer”, no estaremos haciendo muy buen trabajo si nos desconectamos de nuestras emociones, de otras personas y de nuestro “porqué”.

En conclusión: pausa

“El arte de descanso es una parte del arte de trabajar” - John Steinbeck

  • Pausa y decide cuáles van a ser tus objetivos, entendiendo que menos es más. Incluye “bolsas de aire” que te dejen pensar, respirar y atender imprevistos.

  • Pausa, mídete y sé perseverante en crear transformación social. Escucha a tu cuerpo, descansa, disfruta con tus seres queridos, vete de vacaciones (sin culpa), “pierde” un poco el tiempo, para así poder seguir luchando por causa.

  • Pausa y conecta con tu porqué. Vuelve a reconectar con aquello que te hizo emprender este camino de impacto social. Habla a nivel personal con las personas a las que estás ayudando, con tu equipo o con tus colegas.

Estamos en una carrera de fondo, no de velocidad.

Reduce, descansa y reconecta. Busca la productividad que verdaderamente crea impacto.

Acción

Para terminar, algunas reflexiones para ayudarte a despejar un poco tu agenda diaria:

  • ¿Mis acciones y hábitos diarios reflejan la persona que quiero ser, lo que realmente me importa y mis prioridades actuales?

  • ¿Esta reunión que voy a agendar está alineadaa con mis prioridades actuales? ¿Tiene que ser una reunión o puede ser una llamada o un correo?

  • Esta cosa “super-urgente-que-no-puede-esperar” ¿es realmente urgente? ¿Qué pasará si no hago nada al respecto? ¿Alguien más lo puede resolver?

  • ¿Estoy realmente presente en las actividades que hago en mi día a día? ¿Las vivo o paso por ellas en automático?

  • ¿Me he programado descansos y momentos de bienestar personal en mi día?

De interés

Por qué para ser más productivos en el trabajo hay que hacer menos: La parte del cerebro que se activa cuando estamos en reposo se conoce como la red neuronal por defecto (RND), que juega un papel crucial en la memoria y la visión de futuro.

Taller coimpacta “Gestión del tiempo para el impacto social”: 4 hábitos fundamentales que cambiarán tu forma de ver y organiza tu tiempo. Aquí tienes la grabación y un e-book con ejercicios para seguir practicando (y tener una productividad de impacto).